viernes, 22 de abril de 2011

Un tema controvertido: Los hermanos de Jesús.

Ahora que estamos en Semana Santa, es tiempo adecuado para hablar de un tema controvertido. En diversas partes de los evangelios se habla de “los hermanos y hermanas de Jesús”. Así, podemos leer que en Nazaret se referían a Jesús diciendo que era el hijo del carpintero y de María, y que “es hermano de Santiago, José, Simón y Judas, y sus hermanas también viven aquí entre nosotros” (Mt. 13, 55-56). Igualmente podemos leer que, una vez, cuando predicaba le dijeron que “Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan” (Mc. 3, 32).
 

Algunos, posiblemente por desconocimiento de la Biblia, aunque siempre hay malintencionados, sacan la precipitada y errónea conclusión de que María tuvo más hijos, y consecuentemente no pudo haber quedado virgen, como creemos los católicos. Es verdad que en los evangelios se habla de “hermanos y hermanas de Jesús”, pero eso no quiere decir que sean hermanos de sangre de Jesús, o hijos e hijas de la Virgen María.
 

Jesús hablaba el idioma arameo, que es como un dialecto del hebreo, y en las lenguas arameas y hebreas se usaba la misma palabra para expresar los distintos grados de parentesco cercano, como “primo, hermano, tío, sobrino, primo segundo, etc.”, y para indicar estos grados de parentesco solamente usaban la palabra “hermano o hermana”. Así, Abraham llama “hermano” a su sobrino Lot (Gén. 13, 8 y Gén 14, 14-16), y Labán igualmente llama “hermano” a su sobrino Jacob (Gén. 29, 15). En definitiva, en la Biblia no se usan las palabras tío o sobrino, sino que a los que descienden de un mismo abuelo se les llama “hermanos”. Entonces, ¿cómo hacían para determinar el auténtico parentesco de hermano? La Biblia usa varios modismos. Por ejemplo, si se trataba de hermanos verdaderos, hijos de una misma madre, se usaba la expresión “tu madre y los hijos de tu madre”. Esta era la única manera correcta de expresarse. En Mateo 16, 17 se usa la expresión “Simón, hijo de Jonás” para decir que el padre de Simón es Jonás. Y en ningún lugar del Evangelio se habla de los hermanos de Jesús en sentido estricto, como “hijos de María”. Por tanto en la Biblia no aparece ningún hermano de Jesús según la carne.
 

Cuando leemos que Jesús subió a Jerusalén junto con María y José, Jesús tenía ya 12 años, y no se menciona a ningún hermano de Jesús en sentido estricto. Así el texto nos hace entender que Jesús es el hijo único de María. (Lc. 2, 41-52).
 

Cuando Jesús vio a su madre, y de pie junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, Jesús dijo a su madre, “Madre, ahí tienes a tu hijo”, y luego le dijo al discípulo, “Ahí tienes a tu madre”, “y desde entonces ese discípulo la recibió en su casa” (Jn. 19, 26-27). Así, Jesús confió a su madre al apóstol Juan (hijo de Zabedeo), porque María quedaba sola, al no tener mas hijos, y eso para los judíos era signo de maldición.
 

¿Y los supuestos hermanos Jesús? Efectivamente, la Biblia nombra a cuatro “hermanos” de Jesús (Mat. 13, 55-56). Precisamente aquí encontramos sus nombres, que son Santiago (o Jacobo), José, Simón y Judas. De estos cuatro “hermanos” de Jesús, dos eran apóstoles: Santiago “el hermano del Señor” (Gál. 1, 19) es el apóstol Santiago “el Menor” (Mc. 15, 40), y Judas, servidor de Jesucristo y hermano de Santiago. La madre del apóstol Santiago el Menor y Judas se llama también María, y esta María estaba junto a la cruz de Jesús (Mc. 15, 40) y era “hermana de María la Madre de Jesús” (Jn. 19, 25) y tía de Jesús. Es la que el Evangelista llama María de Cleofás (su esposo) (Jn. 19, 25). Así, queda claro que ni Santiago ni los otros tres nombrados “hermanos de Jesús” eran hijos de la Virgen María y José, sino primos hermanos de Jesús.
 

Otros dicen que la Biblia nombra a Jesús como el “primogénito”, pero realmente, el hecho de que Jesús sea “primer hijo” no descarta que fuera hijo único, y por consiguiente, tampoco significa que la Virgen María tuviera más hijos después de Jesús. Además, por el mero hecho de que Jesús fuera el primogénito, o sea, el primer hijo, quedaba consagrado completamente a Dios (Ex. 13, 2), y es que la Ley del Señor mandaba que el primer hijo fuera consagrado u ofrecido totalmente a Dios (Ex. 13, 12 y Ex. 34, 19). Esto, y no otra cosa, es lo que enseña el Evangelio al decir que Jesús fue el primer hijo o primogénito de la Virgen María. En ningún caso quiere decir el primero entre otros hermanos.
 

Pero es conveniente explicar el uso de la palabra “hermano” en el sentido religioso. Precisamente fue Jesús fue el primero en utilizar la palabra hermano no en sentido carnal, sino en sentido figurado. En el Evangelio de Juan (20, 17), Jesús llama a sus discípulos y apóstoles “mis hermanos”, y en la carta a los Hebreos (2, 11) todos los redimidos por Cristo son “sus hermanos”, Cristo es “el primogénito de estos hermanos” (Rom. 8, 29). En este sentido aparece la palabra “hermano” 160 veces en las cartas apostólicas del N. T. Hermanos, pues, en este sentido, hoy como ayer, son todos los que creen y aceptan a Jesús. La Iglesia Católica, al igual que las iglesias Evangélicas, tiene también la costumbre de llamar a sus fieles “hermanos y hermanas”, lo cual, como todos pueden interpretar, no significa que lo seamos carnalmente. Hermanos según la carne son los hijos de unos mismos padres. Hermanos según el espíritu somos todos los seres humanos, mayormente los que son miembros de una misma comunidad o familia religiosa.
 

Creo que estas explicaciones bastan para aclarar el sentido bíblico de la expresión “hermanos y hermanas del Jesús”. Yo mismo utilizo algunas veces la palabra “hermano”, principalmente a aquellos que lo son conmigo en la fe y seguimiento de las doctrinas y enseñanzas de Jesucristo, entre los que se encuentran, afortunadamente, muchos de mis “hermanos” en los blogs.


1 comentario:

FRAN dijo...

Hola, IMPERTER:

Muy interesante el tema, amigo y muy oportuno para los días que corren. Lo has ilustrado muy bien y aclaras el por que de esa aparente contradicción al hablar de los 'hermanos' de Jesús. Muchos toman la Biblia al pie de la letra y juzgan sin saber.

Te deseo que estés pasando una buena Semana Santa. Besos a doña Imper y un envión chillao pa' ti, querío amigo