lunes, 11 de enero de 2010

El perro olvidadizo...


Un carnicero estaba a punto de cerrar su negocio cuando vio entrar un perro. Trató de espantarlo, pero el perro volvió.

Nuevamente intentó espantarlo, pero entonces se dio cuenta que el animal traía un sobre en el hocico.

Curioso el carnicero abrió el sobre y en su interior encontró un billete de 50 euros y una nota que decía: "¿Podría mandarme con el perro 1kg de carne picada de ternera y 1/2kg de pierna de cerdo? Gracias."

Asombrado, el carnicero tomó el dinero, colocó la carne picada y la pierna de cerdo en una bolsa y puso la bolsa junto al perro, pero olvidó darle las vueltas del importe.

El perro empezó a gruñir y a mostrarle los colmillos. Al darse cuenta de su error, el carnicero puso el cambio del billete en la bolsa; el perro se calmó, cogió la bolsa con el hocico y salió del establecimiento.

El carnicero, impresionado, decidió seguir al cánido y cerró a toda prisa su negocio.
El animal bajó por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la acera y aguardó para poder cruzar.


Luego atravesó la calle y caminó hasta una parada de autobús, con el carnicero siguiéndole de cerca. En la parada cuando vio que era el autobús correcto, subió seguido por el carnicero.

El carnicero, boquiabierto, observó que el can, erguido sobre las patas traseras, tocó el timbre para descender, siempre con la bolsa en el hocico.

Perro y carnicero caminaron por la calle hasta que el animal se detuvo en una casa, donde puso las compras junto a la puerta y, retirándose un poco, se lanzó contra esta, golpeándola fuerte. Repitió la acción varias veces, pero nadie respondió en la casa.

En el colmo del asombro, el carnicero vio al perro tomar la bolsa con el hocico, rodear la casa, saltar una cerca y dirigirse a una ventana. Una vez allí, golpeó con las uñas de sus patas en el vidrio varias veces, sin soltar la bolsa; luego regreso a la puerta.

En ese momento, un hombre abrió la puerta y... ¡comenzó a golpear al perro!

El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole: "¡Por Dios, amigo!, ¿qué es lo que está haciendo? Su perro es un genio!..... ¡es único!"

El hombre, evidentemente cabreado, respondió: "¡Qué genio ni qué coño! Esta es la segunda vez en esta semana que al muy cabrón se le olvidan las llaves.... ¡y yo en el puto baño!"

MORALEJA:

Por más que te esfuerces, y aunque cumplas mucho más allá de tu deber en el trabajo, a los ojos de un jefe siempre estarás por debajo de lo que él quiere. Así que puedes reenviar esta moraleja a quien creas que trabaje como un PERRO.



"¡Ah!, y no te tomes tan en serio la vida...
Al fin y al cabo, ¡no saldrás vivo de ella!"

7 comentarios:

Cualquie dijo...

Hola, Imper. Menduo perro, yo quiero uno así. Tengo dos -vamos, tengo tres ahora- pero dos que se van todos los fines de semana (es completamente cierto) Se van con una señora que les baña y les da de comer; se van ya el sábado por la tarde, como el serivicio. Salen mucho más que yo, que sólo salgo una vez cada semana; y a hacer la compra.
Y vuelven el domingo por la tarde, pero aún no han vuelto esta semana y estamos a lunes; por lo nieve supongo, que les ha pillado el temporal.
Un abrazo fuerte.

FRAN dijo...

Hola, Imper.
Buenísimo. Los chistes de perros suelen traer cola, y los hay buenos, malos y regulares, pero este es bueno. Ya te lo ha venido a decir don Cualquie: este mundo es muy perro.
Un gran abrazo, murcianico de pro

Emperador dijo...

Pues a mí me venía muy bien un perro de ésos. No le pegaría, no que es una joya. Vamos, el báculo ideal para mi vejez (suena apocalíptico, pero es que a veces se encuentra uno muy mayor).
Un abrazo.

José Cemec dijo...

Buenas noches amigo Imper.

Ya conocía este chiste, de hecho creo recordar que lo puse en L.D. hace tiempo. Pero lo más importante es la moraleja, que hagas lo que hagas siempre habrá un jefe cabrón que no sabrá apreciar tu esfuerzo.

Un abrazo.

PRIMEROABRIL dijo...

Hola Impertérito,

Esta historieta es de esas como las películas españolas de humor dramático o esperpéntico. Aunque se sea un perro hay que enseñar los colmillos y morder. Eso se llma dignidad.

un abrazo

carlos de la parra dijo...

Un ejemplo más de un perro superando en calidad a un humano;quienes tenemos la fortuna de ser acompañados por un buen can podemos apreciar el lazo de amor que dá un can a toda la familia,mire,en casa a veces peleamos unos con otros;pero ninguno tiene conflicto con el perro.

FRAN dijo...

Gracias, amigo Imperter.
Estaré Almacenado y hasta puede que almadormido, no sé. Ya veremos. Bueno, aquí me tienes. Para lo que gustes mandar, si es que quieres mandarme argo, mi arma. Jago mu bien los recaos, asín que...
Un abrazaco