lunes, 25 de enero de 2010
Hipocondríacos.
sábado, 16 de enero de 2010
¡Que difícil es la convivencia!
lunes, 11 de enero de 2010
El perro olvidadizo...
El animal bajó por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la acera y aguardó para poder cruzar.
martes, 5 de enero de 2010
El regalo de la hermanita.
martes, 22 de diciembre de 2009
Un peculiar árbol de Navidad.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Lor Ordenaores (panocho). Dedicado a mi amigo Fran.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Oración.
sábado, 12 de diciembre de 2009
La experiencia es un grado.
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Un granjero sale de compras y regresa con un gallo joven para las gallinas del corral, pues el que tenía ya era algo viejo.
El gallo joven mira a su alrededor, camina hasta donde está el gallo viejo y le dice:
-Bueno viejo, llegó la hora de retirarte.
El gallo viejo le contesta:
-Vamos, no me digas que tú vas a poder con todas estas gallinas. ¡Mírame a mí! ¡Cómo me han dejado! ¿Por qué no me dejas aunque sea, aquellas dos gallinas viejas que están en el rincón?
Pero el gallo joven le contesta:
-¡Piérdete viejo! ¡Tú ya estás acabado! Ahora soy yo quien está a cargo.
El gallo viejo le cuestiona:
-Hagamos una cosa, jovencito. Vamos a echar una carrera alrededor de la finca. El que gane, se queda con el control absoluto del gallinero, ¿te parece bien?
El gallo joven se echa a reír:
-Vamos viejo, tú sabes muy bien que vas a perder. Pero para no ser injusto, te voy a dejar que salgas primero, siempre hay que tener una deferencia para con los ancianos.
El gallo viejo comienza a correr. A los 15 segundos, el gallo joven sale corriendo detrás de él.
Dan una vuelta al portal de la casa y el gallo joven lo sigue muy de cerca. Ya está a sólo medio metro detrás del gallo viejo, y cada vez se le acerca más.
Mientras tanto el dueño de la granja, sentado en su sitio de costumbre en el portal, ve a los dos gallos corriendo. Hace un gesto como de estar contrariado, agarra la escopeta y... ¡BOOM!, le dispara al gallo joven, y lo hace trizas.
El granjero tristemente sacude la cabeza y dice:
¡Pero qué suerte la mía! ¡El tercer gallo maricón que compro este mes!